🌠 Observación

Lluvias de estrellas: calendario anual y cómo verlas

Por Windows Demeter · Agosto 2026 · Ver todos los artículos
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Las lluvias de estrellas son, junto con los eclipses, el fenómeno astronómico más accesible que existe: no hace falta equipo, no hace falta formación y ocurren en fechas predecibles todos los años. Basta con salir, mirar arriba y tener paciencia.

También arrastran un malentendido de origen: no son estrellas y no caen. Aquí verás qué son en realidad, el calendario completo de las principales lluvias del año y cómo aprovecharlas de verdad, que tiene más que ver con la Luna y con la paciencia que con el sitio al que mires.

🌠 Qué es una estrella fugaz: un grano de polvo, casi siempre de un tamaño entre la arena y un guisante, entrando en la atmósfera a entre 11 y 72 km/s. No se quema por rozamiento sino porque comprime violentamente el aire que tiene delante; ese aire se calienta e ioniza, y lo que ves es esa columna incandescente, no la piedra. Casi todos se desintegran entre 120 y 80 km de altura.

De dónde salen

Los cometas pierden material cada vez que se acercan al Sol. Ese polvo no se dispersa de inmediato: queda repartido a lo largo de toda la órbita del cometa, formando un rastro que persiste durante siglos.

Cuando la Tierra, en su vuelta anual, atraviesa uno de esos rastros, recoge una cantidad enorme de partículas en pocas horas. Como la órbita terrestre es la misma cada año, cruzamos los mismos rastros por las mismas fechas. Por eso las Perseidas caen siempre en agosto y las Gemínidas siempre en diciembre.

El radiante

Todas las partículas de un mismo rastro viajan en paralelo, pero por efecto de perspectiva parecen salir de un único punto del cielo, igual que los raíles de una vía parecen converger en el horizonte. Ese punto es el radiante, y la lluvia toma su nombre de la constelación donde cae: las Perseidas radian en Perseo, las Gemínidas en Géminis.

Un detalle práctico que casi todo el mundo hace mal: no hay que mirar al radiante. Los meteoros que salen justo de ahí vienen de frente y dejan trazas muy cortas. Las trazas largas y vistosas aparecen a 30° o 40° del radiante. Lo mejor es mirar al cielo abierto, no a un punto concreto.

Calendario de las principales lluvias

La columna THZ es la tasa horaria cenital: el número de meteoros por hora que vería un observador en condiciones ideales, con cielo perfectamente oscuro y el radiante justo encima. En la práctica siempre verás bastantes menos, a menudo la mitad o menos. Es un índice de comparación, no una promesa.

Lluvia Pico THZ Cuerpo de origen
Cuadrántidas3–4 enero~110Asteroide 2003 EH1
Líridas22–23 abril~18Cometa Thatcher
Eta Acuáridas5–6 mayo~50Cometa Halley
Delta Acuáridas29–30 julio~25Probablemente cometa 96P/Machholz
Perseidas12–13 agosto~100Cometa 109P/Swift-Tuttle
Oriónidas21–22 octubre~20Cometa Halley
Táuridas5–12 noviembre~5Cometa 2P/Encke
Leónidas17–18 noviembre~15Cometa 55P/Tempel-Tuttle
Gemínidas13–14 diciembre~150Asteroide 3200 Faetón
Úrsidas22–23 diciembre~10Cometa 8P/Tuttle

Las fechas pueden moverse un día de un año a otro. Lo que cambia mucho más el resultado es la fase lunar de ese año concreto, y eso conviene comprobarlo siempre antes de organizar una salida.

Las cuatro que merecen la pena de verdad

Gemínidas

13–14 diciembre · THZ ~150

La mejor del año, aunque las Perseidas tengan más fama. Meteoros lentos, brillantes y a menudo con color. Su origen es un asteroide, no un cometa, lo que sigue siendo una rareza. El frío de diciembre es el único inconveniente.

Perseidas

12–13 agosto · THZ ~100

Las más populares porque caen en verano boreal, con noches templadas. Meteoros rápidos que dejan estelas persistentes. Prácticamente exclusivas del hemisferio norte: su radiante apenas asoma desde el sur.

🌊

Eta Acuáridas

5–6 mayo · THZ ~50

Polvo del cometa Halley. Es la gran lluvia del hemisferio sur, donde puede duplicar las tasas que se ven desde el norte. Meteoros muy rápidos, de los más veloces del año.

🔥

Cuadrántidas

3–4 enero · THZ ~110

Tasa altísima pero un pico estrechísimo: apenas unas horas, frente a los días de las demás. Si te pilla de día en tu huso horario, te la pierdes entera. La más caprichosa del calendario.

Menciones especiales

Las Táuridas tienen una tasa ridícula —unos 5 meteoros por hora— pero producen una proporción inusual de bólidos: meteoros muy brillantes, capaces de proyectar sombra e iluminar el paisaje un instante. Son lentos, unos 27 km/s, lo que los hace fáciles de seguir con la vista. Vale la pena mirar aunque el número sea bajo.

Las Leónidas son normalmente modestas, pero cada 33 años —cuando el cometa Tempel-Tuttle vuelve a pasar y renueva el rastro— pueden producir auténticas tormentas. En 1833 y en 1966 se estimaron decenas de miles de meteoros por hora, uno de los espectáculos astronómicos más citados de la historia.

Cómo observarlas bien

No necesitas ningún instrumento; de hecho los prismáticos y los telescopios empeoran la observación, porque reducen muchísimo el campo de visión. El ojo desnudo es la herramienta correcta. Lo que sí importa es lo siguiente:

  1. Comprueba la Luna antes de nada. Es el factor decisivo. Una Luna llena arruina cualquier lluvia; una Luna nueva puede multiplicar por tres lo que ves. Si el pico coincide con Luna llena, a veces conviene ir una o dos noches antes o después.
  2. Aléjate de las luces. Desde el centro de una ciudad verás quizá los tres o cuatro meteoros más brillantes de toda la noche. Media hora de coche hacia el campo cambia por completo la experiencia.
  3. Deja que los ojos se adapten. La adaptación a la oscuridad tarda entre 20 y 30 minutos, y un vistazo al móvil la destruye en un segundo. Si necesitas luz, usa una linterna roja o pon la pantalla en rojo al mínimo brillo.
  4. Ve después de medianoche. En la segunda mitad de la noche tu posición en la Tierra apunta hacia la dirección del movimiento orbital, así que barres el rastro de frente. Las horas previas al amanecer suelen ser las mejores.
  5. Túmbate. Suena trivial y no lo es: mirar hacia arriba de pie es insostenible más de diez minutos. Una tumbona o una manta en el suelo es la diferencia entre aguantar veinte minutos y aguantar dos horas.
  6. Abrígate más de lo que crees. Estarás inmóvil durante horas, y eso enfría muchísimo más que caminar. Vale incluso en agosto.
  7. Da tiempo. Los meteoros no llegan a intervalos regulares: pueden pasar quince minutos vacíos y luego caer cuatro en un minuto. Una hora es el mínimo razonable para hacerse una idea.

🌌 ¿Qué hay en tu cielo esta noche?

Windows Demeter muestra la fase lunar actual y la posición de los planetas desde tu ubicación, para saber si la noche acompaña antes de salir.

Ver el cielo ahora

Meteoroide, meteoro, meteorito

Los tres términos designan cosas distintas y se confunden constantemente:

En las lluvias de estrellas prácticamente nunca hay meteoritos: las partículas son demasiado pequeñas y se desintegran por completo a decenas de kilómetros de altura. Los meteoritos que sí llegan al suelo proceden casi siempre de fragmentos de asteroide aislados, sin relación con ninguna lluvia.

Un bólido es simplemente un meteoro especialmente brillante, más que el planeta Venus. Cuando además estalla de forma audible se le llama a veces bólido detonante.

Conclusión

Una lluvia de estrellas es la ocasión más fácil de conectar con la mecánica del sistema solar sin ningún intermediario: cada traza que ves es un fragmento de cometa que lleva siglos orbitando y que se desintegra en un segundo sobre tu cabeza, a ochenta kilómetros de altura.

Apunta el calendario, mira la fase de la Luna, busca un sitio oscuro y llévate una manta. Es prácticamente todo lo que hace falta.